Por fin viernes, y esta semana por partida
doble. Y digo esto porque el martes parecía viernes, con esto de la
fiesta a mitad de semana, que así nos ha descolocado a todos. Los
del MIC aprovechamos para hacer una parrillada en el monte, en Las
Raíces. Finos nos pusimos. Y como de dobletes iba la semana, la
nuestra era la segunda barbacoa en cinco días. Tenemos que
aprovechar ahora antes de que se nos eche el trabajo encima (a ver si
me hago con las fotos, por cierto).
El caso es que esta semana ya se ha puesto
seria. Y menos mal que el miércoles tuvimos tiempo de descansar,
porque vaya ritmo...Yo personalmente me dormía ya por las paredes.
Pero es que han empezado ya las prácticas y los horarios son
tremendos. El lunes, por ejemplo, yo en concreto tengo siete (!)
horas de consecutiva de inglés, francés e italiano, con una pausita
por la mañana para comerse un plátano y con el tiempo justo de ir a
casa a comer. Pero no son todo horas lectivas. Dos horas son de
prácticas, las de la tarde, y organizadas por los alumnos. La verdad
es que funcionan bien, es muy serio, pero alarga los días de lo
lindo. Luego no te queda tiempo de nada. Además hay que contar con
el trabajo autónomo en casa (a saber, la lectura de al menos un
periódico en cada una de tus lenguas de trabajo y la preparación de
discursos -en el idioma que te toque- para las prácticas, que son
tres a la semana, amén de la autocrítica de los discursos
pronunciados en clase -somos la secta de las grabadoras- y
elaboración de glosarios varios). Si a esto se le suma el gimnasio,
dormir y comer, uno se queda ya sin día. Que gustoso robaría horas
de sueño, pero es que llego a casa rendido.
Pero quejiqueo a
parte, la verdad es que estoy contento. Esta semana hemos estado
abordando los derechos humanos. Y sobra decir que ha sido de lo más
interesante. En el título de la entrada dejo el nombre de Simone
Weil, no había oído hablar de ella, pero su historia me resultó de
lo más interesante. Para quien quiera saber más, ya saben,
gugueleen.
Además, esta semana
hemos conocido a una nueva profesora, Lourdes Rioja. Para mí era
otra de las caras que quería conocer, y que se han hecho de rogar.
Es miembro (o miembra, oiga) de la prestigiosa AIB (Asociación
de Intérpretes de Barcelona) y sigo los vídeos de su canal de
youtube desde hace tiempo. Siempre aborda temas de lo más
interesantes, y sus clases son, ante todo, constructivas. Te dice
todo, bueno y malo, de manera muy directa.
Por lo demás, he tenido
ya valoraciones de casi todos los profesores. Estoy contento con todo
lo que se me ha dicho, y trabajando en ello. Sobre todo con italiano.
Pese a la dichosa oratoria italiana y las horas a las que estamos
interpretando (por no citar el búnker que tenemos por clase) el
profesor me ha animado muchísimo. Todo reto es fuente de motivación.
Pero debería empezar por escribir frases más cortas, de hecho. Y
aunque esta semana he tenido mis dudas y altibajos, tengo las pilas
cargadas y ganas de meterme de lleno, que siento que todavía no he
empezado al cien por cien.
Así que esta semana de
lleno con el tema de educación (apuesto a que sale Bologna a
relucir).
Y entre tanto trabajo,
algún que otro momento de reflexiones de esas que se alargan hasta
la madrugada (“¡leñes! Que yo quería irme pronto a la cama...”).
El martes estuvimos en casa debatiendo a propósito de un reportaje
sobre Andrej Pejic sobre temas algo metafísicos, pero que fue
realmente interesante. ¿Opiniones sobre la androginia, y teorías
queer...?
Yo por el momento
necesito algo más bien poco “intenso”. Así que aprovecho que es
viernes y me voy a por una cervecita al 7 islas. Mañana a Santa Cruz
y el domingo vuelta al trabajo. ¡He dicho!
¡Feliz fin de semana!
PD: No puedo evitar poner aquí la cita de la semana, que se la debemos a nuestro adorable profesor de instituciones europeas: "Mire usted, me parece apasionante lo que cuenta usted sobre el plátano, pero a mí lo que me gusta es la remolacha azucarera" (contexto: competencias de los comisarios europeos...)